lunes, 18 de octubre de 2021

DESARROLLO TEÓRICO DEL LA COMPLEJIDAD DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL CONTEXTO EDUCATIVO VENEZOLANO Autor: Prof Aníbal Farías U.P.E.L–I.M.P.M anibalfarias7@gmail.com

 

La educación ambiental venezolana es un tema extenso y controvertido tanto en su contenido como en su eficacia,hoy más que nunca es un tema raíz de gran importancia la sustentabilidad de nuestra sociedad ya se encuentra en peligro por nuestras relaciones de producción y sistemas que depredan el medio ambiente, donde se agotan los recursos primordiales, generando escasez además de penurias que ponen en peligro nuestra supervivencia como grupo humano y civilización; encontrar un balance entre producción de recursos adecuados, suficientes y el mantenimiento de la disponibilidad de las materias primas es hoy más que nunca necesario.

 

La educación ambiental en Venezuela tiene sus fundamentos legales en las siguientes normativas: En primer lugar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), seguido por la Ley Orgánica del Ambiente (1976), Ley Orgánica de Educación (1980), y finalmente por la Ley Penal del Ambiente (1992), al respecto se puede decir que la educación ambiental en Venezuela, legalmente tiene sus inicios con la creación de la Ley Orgánica del Ambiente (1976) y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (MARNR), hoy día Ministerio del Poder Popular para el Ambiente y de los Recursos Naturales (MARN), a través de la Dirección de educación ambiental. Posteriormente se creó la Ley Orgánica de Educación (1980)con el objeto de trabajar en forma conjunta sobre la educación ambiental, atendiendo las exigencias de la normativa venezolana.

 

 Es por ello que se creó la comisión interministerial de educación ambiental y en diciembre de 1980 se propone la actualización de docentes y la incorporación de la dimensión ambiental en los programas escolares, confirmada por el VI Plan de la Nación para el quinquenio 1981-1985. (CORDIPLAN, 1981). Posteriormente en los años 1982 y 1986 se ratifica la incorporación de la dimensión ambiental al proceso educativo, cuestión que, a nuestro juicio, no ocurre como era de esperarse, tal vez por rechazo de los docentes para incorporarse al cambio, la falta de identidad nacional, falta de personal especializado para la formación de docentes en servicio, y que el proyecto de capacitación y actualización que exigía el proceso a lo largo del país no era fácil, entre otras tantas causas.

                                                   

La tecnología de hoy vislumbra avances titánicos en esta materia que podrían apalear la situación y quizá a largo plazo atenuarla en gran medida, pero surge la interrogante de como educaremos a las generaciones futuras de la manera adecuada e internalizamos modos y saberes que nos permitan sustentarnos a largo plazo.  En repuesta a esto la educación venezolana desde hace mucho tiempo ha implantado en sus currículos, programas de formación ambiental de diverso contenido y factura así que en años recientes en el mismo plan de gobierno en el llamado (plan de la patria) se habla de la construcción de su nuevo ideal medio ambiental

 

El Plan de la patria 2019-2025 (2019). argumenta con el Gran Objetivo Histórico N° 5: Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana Incorporación plena del ecosocialismo como elemento fundamental del Socialismo Bolivariano, frente a La crisis del sistema depredador del capitalismo, insostenible ecológica y socialmente. En este sentido, no solo se trata de la lucha contra el cambio climático, sino –aún más– del desarrollo de una doctrina práctica de defensa de la vida en el planeta.

 

Esta ideología y los subsecuentes derivados impuestos por el estado venezolano como la formación de un nuevo ideal geoespacial, no ha aportado una certidumbre de ideas y de criterios, más bien se ha orientado a la formación y concepción de espacio de una nueva noción de división de nuestros espacios,  pero no el cuidado de estos y las pocas nociones de sustentabilidad se cimientan en la autoproducción que si bien es una de las respuestas, no responde en la totalidad a lo que se debe hacer en una sociedad moderna y tecnificada.

 

La sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente necesita no solo un cambio de ideología o la destrucción de los modelos imperante si no de la creación de un nuevo modelo que cuide el ambiente, pero nos vuelva competitivos en lo económico, mientras mantenemos nuestros muchos recursos el cambio de conciencia debe ser primordial y desde ese nicho se deben crear políticas concertadas con la sociedad y no impuestas

 

A diferencia del plan de la patria la ley orgánica del ambiente establece estructuras para el cuidado del ambiente y determina por primera vez conceptos como sustentabilidad:

La Ley Orgánica del Ambiente. (2006) dice que el:  Desarrollo sustentable: Proceso de cambio continuo y equitativo para lograr el máximo bienestar social, mediante el cual se procura el desarrollo integral, con fundamento en medidas apropiadas para la conservación de los recursos naturales y el equilibrio ecológico, satisfaciendo las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las generaciones futuras.

 

Dando al país una base legislativa moderna de la cual los procesos educativos pueden servirse a pesar de que se puede constatar que en nuestro país esta ley es una de las más violentadas, por privados y entes estables en pro de procesos depredadores, esta ley da el marco necesario para que desde lo educativo se comience.

 

La discusión del tema ambiental en nuestro país establece de igual manera nociones inéditas en nuestra legislación como lo es el impacto ambiental, también el daño ambiental y responsabilidad ambiental; Venezuela en su incuantificable capacidad de recursos naturales necesita leyes adecuadas y formación educativa medular que pueda estar inserta en todas las áreas y currículos educativos, debe estar implantada de una manera transversal que engrane con la realidad existente.

 

  El modelo educativo venezolano que se impartió a partir del año 1940 sugería el uso del medio ambiente, así como las características regionales como una forma de identificación del participante con su ambiente natural y social, todo esto con el fin de obtener el conocimiento in situ de realidades y nuestra cultura. Las estrategias didácticas utilizadas fueron las salidas de campo donde se pudiera aprender con todos los sentidos, cabe decir, desarrollar la percepción para mejorar la cognición. Se buscaba con esto consolidar el aprendizaje significativo, el aprendizaje que nunca se olvida y que marca al individuo para siempre.

 

Como es sabido este aprendizaje lleva implícito la adquisición de valores, tales como el respeto y el amor hacia lo nuestro, lo autóctono, es consolidar una identidad y una cultura nacional. Cabe destacar que la Ley de Educación del año 1955 contemplaba que se debía enseñar nociones elementales de agricultura, especialmente las que se refieren a la conservación de los suelos, los bosques y las aguas. Posteriormente, entre los años de 1955 y 1975 se puede observar como los diferentes gobernantes promovieron una serie de decretos relacionados con la plantación de árboles y la semana de la conservación, actividades estas que se han venido desarrollando con la participación del Ministerio de Educación, el desaparecido Ministerio de Agricultura y Cría, el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales y el Ministerio de la Defensa, entre otros, mediante acciones muy puntuales y aisladas que incluyen la colaboración de alumnos y docentes, funcionarios públicos y efectivos militares.

 

Al reflexionar sobre esta situación se puede inferir que estos decretos no obedecen a una verdadera situación que lograra la identificación del participante con su medio, mucho menos con una cultura nacional, se trataba de un festín, de un sacrificio que colocaba a desfilar a los alumnos desde un sitio determinado hasta la Plaza Bolívar del pueblo o la ciudad; a plantar plántulas que nunca atenderían y volverían a ver en el mejor de los casos, porque lo peor fue que algunas de esas plantaciones escolares fueron destrozadas para dar paso al “progreso”. La educación conservacionista de ese entonces y la ambiental de ahora exigen acciones permanentes y continuas en las que el participante, bien sean alumnos, docentes y hasta miembros de la comunidad deben adquirir responsabilidades, habilidades, actitudes y concienciación hacia el buen manejo y uso de su entorno natural y social. Es crear el sentido de pertenencia y territorialidad, convencidos de que es un espacio a defender.

 

Al ver la actualidad de Las áreas de formación de educación media del año 2017 se caracteriza por ver desde una perspectiva integral la educación ambiental,  estando muchas veces como tema generador un ejemplo de esto es su concepción como lo que el texto llama uno de los  referentes éticos y procesos indispensables, en concreto numeral siete, el establece: Educar en, por y para la preservación de la vida en el planeta y como tema indispensable el numeral seis: Preservación de la vida en el planeta, salud y vivir bien. 

 

El texto también implica la inserción total de la temática de manera central en todas las áreas de formación, pero se puede entre ver el mismo problema ideológico y de estructura. El texto llama a la construcción de una nueva dinámica espacial para la protección del medio ambiente partiendo desde lo macro,  pero que deja muy por fuera nuestra realidad, el hecho de que cada espacio por muy aislado que pueda estar en cuento a su formación geográfica se comunica y afecta proporcionalmente a otro y que todos los ecosistemas de nuestro país de alguna manera están comunicados es así que nuestra actualidad nos pide a gritos que los esfuerzos se direccionen desde una perspectiva global y descentralizada.

 

 En resumen, se considera que en Venezuela existe una evolución de la fundamentación legal de la educación ambiental que tiene su origen con la creación del Ministerio del Ambiente, para luego concretarse en el año 1980 con la incorporación de la dimensión ambiental en los programas escolares de primaria y educación media, adquiriendo rango constitucional con la creación de la Carta Magna en el año 1999. También son muchas las instituciones que se han vinculado a este proceso, sin embargo, se ratifica que este marco legal no ha sido garantía total de que en Venezuela se imparta una educación ambiental, cónsona con el siglo XXI y con valores tendientes a reafirmar la identidad local, estadal, regional y nacional entrelazada con la identidad cultural.

 

Esta normativa legal debe estar acompañada de un programa de capacitación y actualización en educación ambiental para docentes en servicio y la inclusión de la misma en todos ámbitos de estudio de las escuelas de educación de las distintas universidades nacionales tanto públicas como privadas, tal como ocurre en la UPEL, máxima casa de estudios pionera en esta área y temas, donde la educación ambiental ha sido una asignatura obligatoria del componente de formación general para todas las menciones que se ofrecen en ella. En tal sentido, debe existir una preparación calificada de los docentes que imparten educación ambiental adema del uso de las estrategias didácticas cónsonas con las exigencias de la modernidad y de cada caso, que permitiría reafirmar la identidad nacionalista y acentuar la sustentabilidad más que el currículo se debe transformar la conciencia de cada educador y educando.

 

REFERENCIAS

 

Plan de la patria 2019-2025 (2019). Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de Venezuela, 6442, Abril 03, 2019.

 

Ley Orgánica del Ambiente. (2006). Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de Venezuela, 5833, Diciembre 22, 2006.

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