La
educación ambiental venezolana es un tema extenso y controvertido tanto en su
contenido como en su eficacia,hoy más que nunca es un tema raíz de gran
importancia la sustentabilidad de nuestra sociedad ya se encuentra en peligro
por nuestras relaciones de producción y sistemas que depredan el medio
ambiente, donde se agotan los recursos primordiales, generando escasez además
de penurias que ponen en peligro nuestra supervivencia como grupo humano y
civilización; encontrar un balance entre producción de recursos adecuados,
suficientes y el mantenimiento de la disponibilidad de las materias primas es
hoy más que nunca necesario.
La
educación ambiental en Venezuela tiene sus fundamentos legales en las
siguientes normativas: En primer lugar la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999), seguido por la Ley Orgánica del Ambiente
(1976), Ley Orgánica de Educación (1980), y finalmente por la Ley Penal del
Ambiente (1992), al respecto se puede decir que la educación ambiental en
Venezuela, legalmente tiene sus inicios con la creación de la Ley Orgánica del
Ambiente (1976) y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales
Renovables (MARNR), hoy día Ministerio del Poder Popular para el Ambiente y de
los Recursos Naturales (MARN), a través de la Dirección de educación ambiental.
Posteriormente se creó la Ley Orgánica de Educación (1980)con el objeto de
trabajar en forma conjunta sobre la educación ambiental, atendiendo las
exigencias de la normativa venezolana.
Es por ello que se creó la comisión
interministerial de educación ambiental y en diciembre de 1980 se propone la
actualización de docentes y la incorporación de la dimensión ambiental en los
programas escolares, confirmada por el VI Plan de la Nación para el quinquenio
1981-1985. (CORDIPLAN, 1981). Posteriormente en los años 1982 y 1986 se
ratifica la incorporación de la dimensión ambiental al proceso educativo,
cuestión que, a nuestro juicio, no ocurre como era de esperarse, tal vez por
rechazo de los docentes para incorporarse al cambio, la falta de identidad
nacional, falta de personal especializado para la formación de docentes en
servicio, y que el proyecto de capacitación y actualización que exigía el
proceso a lo largo del país no era fácil, entre otras tantas causas.
La
tecnología de hoy vislumbra avances titánicos en esta materia que podrían
apalear la situación y quizá a largo plazo atenuarla en gran medida, pero surge
la interrogante de como educaremos a las generaciones futuras de la manera
adecuada e internalizamos modos y saberes que nos permitan sustentarnos a largo
plazo. En repuesta a esto la educación
venezolana desde hace mucho tiempo ha implantado en sus currículos, programas
de formación ambiental de diverso contenido y factura así que en años recientes
en el mismo plan de gobierno en el llamado (plan de la patria) se habla de la
construcción de su nuevo ideal medio ambiental
El
Plan de la patria 2019-2025 (2019). argumenta con el Gran Objetivo Histórico N°
5: Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la
especie humana Incorporación plena del ecosocialismo como elemento fundamental
del Socialismo Bolivariano, frente a La crisis del sistema depredador del
capitalismo, insostenible ecológica y socialmente. En este sentido, no solo se
trata de la lucha contra el cambio climático, sino –aún más– del desarrollo de
una doctrina práctica de defensa de la vida en el planeta.
Esta
ideología y los subsecuentes derivados impuestos por el estado venezolano como
la formación de un nuevo ideal geoespacial, no ha aportado una certidumbre de
ideas y de criterios, más bien se ha orientado a la formación y concepción de
espacio de una nueva noción de división de nuestros espacios, pero no el cuidado de estos y las pocas
nociones de sustentabilidad se cimientan en la autoproducción que si bien es
una de las respuestas, no responde en la totalidad a lo que se debe hacer en
una sociedad moderna y tecnificada.
La
sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente necesita no solo un cambio de
ideología o la destrucción de los modelos imperante si no de la creación de un
nuevo modelo que cuide el ambiente, pero nos vuelva competitivos en lo
económico, mientras mantenemos nuestros muchos recursos el cambio de conciencia
debe ser primordial y desde ese nicho se deben crear políticas concertadas con
la sociedad y no impuestas
A
diferencia del plan de la patria la ley orgánica del ambiente establece
estructuras para el cuidado del ambiente y determina por primera vez conceptos
como sustentabilidad:
La
Ley Orgánica del Ambiente. (2006) dice que el:
Desarrollo sustentable: Proceso de cambio continuo y equitativo para
lograr el máximo bienestar social, mediante el cual se procura el desarrollo
integral, con fundamento en medidas apropiadas para la conservación de los
recursos naturales y el equilibrio ecológico, satisfaciendo las necesidades de
las generaciones presentes sin comprometer las generaciones futuras.
Dando
al país una base legislativa moderna de la cual los procesos educativos pueden
servirse a pesar de que se puede constatar que en nuestro país esta ley es una
de las más violentadas, por privados y entes estables en pro de procesos
depredadores, esta ley da el marco necesario para que desde lo educativo se
comience.
La
discusión del tema ambiental en nuestro país establece de igual manera nociones
inéditas en nuestra legislación como lo es el impacto ambiental, también el
daño ambiental y responsabilidad ambiental; Venezuela en su incuantificable
capacidad de recursos naturales necesita leyes adecuadas y formación educativa
medular que pueda estar inserta en todas las áreas y currículos educativos,
debe estar implantada de una manera transversal que engrane con la realidad
existente.
El modelo educativo venezolano que se impartió a partir del año 1940
sugería el uso del medio ambiente, así como las características regionales como
una forma de identificación del participante con su ambiente natural y social,
todo esto con el fin de obtener el conocimiento in situ de realidades y nuestra
cultura. Las estrategias didácticas utilizadas fueron las salidas de campo
donde se pudiera aprender con todos los sentidos, cabe decir, desarrollar la
percepción para mejorar la cognición. Se buscaba con esto consolidar el
aprendizaje significativo, el aprendizaje que nunca se olvida y que marca al
individuo para siempre.
Como es sabido este aprendizaje lleva
implícito la adquisición de valores, tales como el respeto y el amor hacia lo
nuestro, lo autóctono, es consolidar una identidad y una cultura nacional. Cabe
destacar que la Ley de Educación del año 1955 contemplaba que se debía enseñar
nociones elementales de agricultura, especialmente las que se refieren a la
conservación de los suelos, los bosques y las aguas. Posteriormente, entre los
años de 1955 y 1975 se puede observar como los diferentes gobernantes
promovieron una serie de decretos relacionados con la plantación de árboles y
la semana de la conservación, actividades estas que se han venido desarrollando
con la participación del Ministerio de Educación, el desaparecido Ministerio de
Agricultura y Cría, el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales y el
Ministerio de la Defensa, entre otros, mediante acciones muy puntuales y
aisladas que incluyen la colaboración de alumnos y docentes, funcionarios
públicos y efectivos militares.
Al reflexionar sobre esta situación se
puede inferir que estos decretos no obedecen a una verdadera situación que
lograra la identificación del participante con su medio, mucho menos con una cultura
nacional, se trataba de un festín, de un sacrificio que colocaba a desfilar a
los alumnos desde un sitio determinado hasta la Plaza Bolívar del pueblo o la
ciudad; a plantar plántulas que nunca atenderían y volverían a ver en el mejor
de los casos, porque lo peor fue que algunas de esas plantaciones escolares
fueron destrozadas para dar paso al “progreso”. La educación conservacionista
de ese entonces y la ambiental de ahora exigen acciones permanentes y continuas
en las que el participante, bien sean alumnos, docentes y hasta miembros de la
comunidad deben adquirir responsabilidades, habilidades, actitudes y
concienciación hacia el buen manejo y uso de su entorno natural y social. Es
crear el sentido de pertenencia y territorialidad, convencidos de que es un
espacio a defender.
Al
ver la actualidad de Las áreas de formación de educación media del año 2017 se
caracteriza por ver desde una perspectiva integral la educación ambiental, estando muchas veces como tema generador un
ejemplo de esto es su concepción como lo que el texto llama uno de los referentes éticos y procesos indispensables,
en concreto numeral siete, el establece: Educar en, por y para la preservación
de la vida en el planeta y como tema indispensable el numeral seis:
Preservación de la vida en el planeta, salud y vivir bien.
El
texto también implica la inserción total de la temática de manera central en
todas las áreas de formación, pero se puede entre ver el mismo problema
ideológico y de estructura. El texto llama a la construcción de una nueva
dinámica espacial para la protección del medio ambiente partiendo desde lo
macro, pero que deja muy por fuera
nuestra realidad, el hecho de que cada espacio por muy aislado que pueda estar
en cuento a su formación geográfica se comunica y afecta proporcionalmente a
otro y que todos los ecosistemas de nuestro país de alguna manera están
comunicados es así que nuestra actualidad nos pide a gritos que los esfuerzos
se direccionen desde una perspectiva global y descentralizada.
En resumen, se considera que en Venezuela
existe una evolución de la fundamentación legal de la educación ambiental que
tiene su origen con la creación del Ministerio del Ambiente, para luego
concretarse en el año 1980 con la incorporación de la dimensión ambiental en los
programas escolares de primaria y educación media, adquiriendo rango
constitucional con la creación de la Carta Magna en el año 1999. También son
muchas las instituciones que se han vinculado a este proceso, sin embargo, se
ratifica que este marco legal no ha sido garantía total de que en Venezuela se
imparta una educación ambiental, cónsona con el siglo XXI y con valores
tendientes a reafirmar la identidad local, estadal, regional y nacional
entrelazada con la identidad cultural.
Esta
normativa legal debe estar acompañada de un programa de capacitación y
actualización en educación ambiental para docentes en servicio y la inclusión
de la misma en todos ámbitos de estudio de las escuelas de educación de las
distintas universidades nacionales tanto públicas como privadas, tal como
ocurre en la UPEL, máxima casa de estudios pionera en esta área y temas, donde
la educación ambiental ha sido una asignatura obligatoria del componente de
formación general para todas las menciones que se ofrecen en ella. En tal sentido,
debe existir una preparación calificada de los docentes que imparten educación
ambiental adema del uso de las estrategias didácticas cónsonas con las
exigencias de la modernidad y de cada caso, que permitiría reafirmar la
identidad nacionalista y acentuar la sustentabilidad más que el currículo se
debe transformar la conciencia de cada educador y educando.
REFERENCIAS
Plan de la
patria 2019-2025 (2019). Gaceta Oficial Extraordinaria de la República
Bolivariana de Venezuela, 6442, Abril 03, 2019.
Ley Orgánica del
Ambiente. (2006). Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de
Venezuela, 5833, Diciembre 22, 2006.
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