lunes, 18 de octubre de 2021

LA EDUCACIÓN RURAL ¿UN APORTE DINAMIZADOR DEL DESARROLLO RURAL SUSTENTABLE? Autor: Prof Aníbal Farías U.P.E.L–I.M.P.M anibalfarias7@gmail.com

La pobreza y la desigualdad campante, así como la destrucción paulatina y constante del medio ambiente, representa un conflicto que en la actualidad se ve acrecentado por la falta de educación en sustentabilidad por parte de los habitantes de las zonas rurales. Se han hecho muchas reflexiones sobre la temática sobre la optimización de las condiciones del agro en materia tecnológica, pero en estos debates se ha evidenciado que la principal necesidad es la de una educación rural dinamizadora que permita el cambio de las estructuras mentales de quienes hacen vida en el campo

 

A pesar de ello durante muchas décadas y de múltiples intentos fallidos por parte del estado venezolano no se ha llegado al logro de los objetivos, siendo la pobreza y precariedad tanto económica como educativa, de nuestros productores agropecuarios de forma continuada. En este orden de ideas, es necesaria una revisión de las estructuras curriculares, tanto de contenido como en formas didácticas acopladas a nuestras necesidades actuales.

 

Una educación rural que sea verdaderamente transformadora es dinamizadora de la economía, porque proporcionalmente aumenta la conciencia del productor, tanto de su proceso productivo como del medio, que es la tierra en sí, cambiando el paradigma de la tierra solo como un medio de explotación, es decir esta como un recurso.

 

Solo hay desarrollo sustentable si nace desde la premisa de una educación rural con perspectivas de futuro, con miras a una economía nueva que cubra necesidades, pero que edifique una economía nueva, que dignifique el trabajo agrícola y pecuario, donde desde las trincheras de las mentes jóvenes se crea un porvenir para el agro.

 

En necesaria la formación adecuada de un personal docente capacitado en la enseñanza de la educación rural, el cual debe  disponer de la formación tanto académica como moral necesaria para guiar a  las nuevas generaciones de jóvenes de nuestro campo a un nuevo porvenir en el que no vean al campo como una zona estancada, carente de oportunidades de superación y a las tan importantes actividades agrícolas como una actividad pobre y en desuso, y desmitificar el éxodo a las zonas marginales de las ciudades como única respuesta al futuro para los jóvenes habitantes de las zonas rurales.

 

Una de las principales necesidades para este proyecto aparte de una fuerte conciencia colectiva es el de instituciones fuertes y democráticas que impulsen los cambios necesarios en los elementos centrales de las políticas educativas y que a través de ellas se garanticen las transformaciones hacia las nuevas estructuras mentales que se quieren de nuestro campo.

 

El desarrollo sustentable necesita oportunidades equitativas que solo pueden garantizarse desde una política de estado que oriente hacia la salida del ciclo de pobreza en el cual se encuentran nuestras zonas rurales

 

Estas mismas políticas han sido desde hace mucho tiempo desatendidas tanto en los lineamientos técnicos y pedagógicos, en las anteriores dos décadas se ha tratado la temática en educación rural como una herramienta política, siendo la realidad que en este periodo de tiempo se ha dejado de capacitar a los profesionales de la educación en la materia rural, se han realizado cambios constantes en materia curricular pero los mismos han tenido poca o ninguna incidencia real en el campo educativo. Estrategias que no han trascendido más allá de textos publicados y engavetados. La eliminación de las escuelas técnicas rurales ha sido también parte del legado ominoso de los últimos años de gobierno.

 

Es necesario un cambio completo de la cosmovisión del venezolano y de la visión misma como nación, dado que el venezolano formo una estructura de identidad alrededor de la industria petrolera a mediados del siglo XX, esto saco completamente del contexto y de la mentalidad del venezolano el campo, propicio el abandono de las actividades agrícolas, le quito valor, tanto en el hecho económico como social, hasta ser percibida como degradante ser campesino. En este orden de ideas nos señala Morón (2012):

 

La Venezuela petrolera sustituyo a la Venezuela agraria de la época anterior, aunque el petróleo apareció cuando gobernaba Juan Vicente Gómez, la estructura económica solo varia, propiamente con la aplicación de los ingresos a las modificaciones de la infraestructura material del país. La transición del país rural, de economía campesina, a país petrolero, ocurrió durante la larga dictadura gomecista. El dictador conocía el campo y sabía que era productivo: no fue necesario que el petróleo apareciera para comenzar a solventar las deudas.

 

En la actualidad, en nuestra legislación venezolana, las políticas en lo concerniente al campo y su régimen socioeconómico establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2000) en su artículo 306 establece que:

 

ARTÍCULO 306: El estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural integral con el propósito de generar empleo y de garantizar a la población campesina un nivel adecuado de bienestar, así como su incorporación al desarrollo nacional. Igualmente fomentara la actividad agrícola y el uso óptimo de la tierra mediante la dotación de las obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de capacitación y asistencia técnica.

 

 

La sustentabilidad comienza por un cambio en las ideas y mentalidades, en la forma que percibimos a la naturaleza ya que hoy en día para muchos es solo un medio para explotar y no como lo que es, el sustento del presente y el futuro. Para generar un cambio de mentalidad el punto de partida debe ser las ciencias y sobre todo la pedagogía esta temática debe estar obligatoriamente inmersa en todos y cada uno de los programas de formación en nuestro país especialmente en la educación primaria y media que a pesar de que tiene asignaturas referentes al medio ambiente adolecen de contenido para la verdadera sustentabilidad vista desde una perspectiva moderna creativa y científica y sobretodo realista y orientada las tareas de campo en la investigación.

 

La existencia de nuestros programas de educación ambiental en Venezuela está orientada casi en su totalidad hacia la producción de alimentos probablemente por la situación país de la actualidad o por un sesgo en la manera de cómo entender a la educación ambiental y sus prioridades, y no hacia la sustentabilidad per se, y la consideración de que cada actividad humana moderna tiene un impacto que deja su huella en nuestra naturaleza; el cómo aminorar dicho impacto para la conservación a largo plazo esa es la esencia de la sustentabilidad ambiental en la pedagogía y que este se retransmita de generación en generación.

 

Par el gran reto de la conservación de nuestro medio ambiente es necesario revisar y discutir los resultados obtenidos tanto, material como académicamente en toda la educación ambiental venezolana y plantearnos así las nuevas y reales necesidades en este campo para la generación de trabajos de investigación originales y exitosos que trasciendan a los gastados programas de reforestación y limpieza que si bien son de suma importancia no son suficientes y no abarcan la totalidad de la problemática siendo muchas veces esfuerzos aislados que no logran ser capitalizados de forma adecuada.

 

Podríamos considerar que uno de los fines primordiales de la conservación ambiental es la calidad de vida, que solo puede mantenerse con una verdadera interacción del hombre y el medio ambiente, siendo indivisible la calidad de vida de la educación ambiental transformadora

 

Este nuevo siglo no solo nos presenta nuevos retos, sino también nuevas herramientas en todo lo relativo a la sustentabilidad, siendo esta visión la que permitiría correlacionar al ser humano con el medio ambiente y a los diversos grupos humanos entre sí, para que así este sin número de ideas puedan permear en el tejido social y donde ideas antes tildadas de futuristas y fantasiosas como las llamadas energías limpias o verdes también y el desarrollo tecnológico  del agro se hagan más presentes como las técnicas necesarias y fundamentales para nuestra sobrevivencia, que no solo repercutirá en la calidad de vida sino en la calidad de nuestros suelos, recursos hídricos y la preservación de la flora y fauna, como un legado de nuestra especie al planeta.

 

La batalla es entre dos modelos contrapuestos, uno el presente, que contamina nuestro aire, aguas y suelos, donde se mercantilizan estos recursos, propiciando su agotamiento y extinción, claramente inviable, filosófica y científicamente, donde se plantean dilemas éticos arrolladores.

El segundo modelo se basa en una alternativa sustentable, en el cual nos dejamos ver como centro predominante de la existencia para formar parte de ella, del ecosistema vivo que llamamos tierra, para integrarnos de manera saludable con nuestros recursos, en el que entendemos nuestra codependencia de ella como una debilidad sino como una oportunidad para alcanzar el nivel máximo de sustentabilidad, que es en si el equilibrio del hombre con el todo.

 

El paradigma de lo sustentable debe trascender, de las escuelas, de las universidades en fin de todas las aulas de clase, para ser un eje integrador de las comunidades y pieza fundamental de una economía verde, que administre en el presente, sin perjudicar nuestro futuro en donde la base sea la producción de bienes que en primera instancia generen calidad de vida y una economía dinámica.

 

En el tiempo presente se han generado muchísimos debates por la supuesta dicotomía entre la producción de bienes en masa, la sustentabilidad y la preservación de nuestro medio ambiente y ecosistemas, se hace necesario generar nuevos modelos, que integren de manera dinámica al hombre con la naturaleza, con todo aquello que llamamos espacio, en donde se deben redimensionar conceptos como la vida y lo que queremos que esta deba ser, donde la sociedad pueda generar nuevos valores que nos integren con la naturaleza, la tierra en sí.

 

La educación ambiental esta llamada a ser el medio, el caldo de cultivo por excelencia para forjar un sin número de valores, morales, éticos, espirituales, así como filosóficos que nos permitan entrar en comunión con la tierra y con todo lo que en ella habita.

 

Es a través del impulso al desarrollo de la educación ambiental, donde debemos

concentrar todos los esfuerzos que permitan llevar a nuestras sociedades a un modelo de justicia y equilibrio con el medio que nos rodea, es decir hablamos de sociedades socialmente justas y ecológicamente en equilibrio.

 

            Se hace indispensable, la generación de un nuevo conocimiento científico, maleable, transformador, que tenga como asidero la investigación basadas en metodología modernas, promovidas desde los centros de investigación y estudios de cuarto nivel, desde universidades con autonomía y libertad, donde se permita la sustentabilidad de nuestra calidad de vida, de nuestra existencia, donde se deje como legado para el futuro

 

REFERENCIAS

 

Constitución. (1999). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela 5453 (Extraordinario), marzo 24, 2000.

 

Ley Orgánica del Ambiente. (2006).  Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela. 5833, (Extraordinario).  diciembre 22, 2006.

 

Morón, G. (2012). Historia de Venezuela. Caracas, Venezuela, Editorial CEC, SA.

 

 

 

 

 

 

 

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