El enfoque de
este trabajo ensayístico radica en hacer una crítica objetiva sobre nuestra
educación ambiental en el marco de la sustentabilidad y así poder dar luces
sobre la tarea que debemos llevar a cabo y el camino a una sociedad más
integrada y amigable con el medio ambiente con una vida y economías saludables
y sustentable en el tiempo.
En nuestro mundo
moderno, globalizado e interconectado se han generado un sin número de
necesidades nuevas y crecientes que mantienen un ritmo vertiginoso de crecimiento
económico poblacional y tecnológico, se genera así una sobreexplotación de
recursos primordiales como lo son el agua y el suelo, así con este panorama
podemos afirmar que la sustentabilidad es uno de los temas de vital importancia
y de los grandes retos a tratar en el siglo XXI, ofreciendo este una respuesta
contundente a los métodos de producción de predadores en inhumanos que hacen
peligrar la existencia de los seres humanos de la tierra y de todos los
ecosistemas en ella.
Muy a pesar de
lo que algunos sostienen que la sustentabilidad es un tema por de más novedoso
y a veces tildado de moda en las ciencias sociales y educativas, cabe destacar
que no es del todo cierto ya que el mismo es un conocimiento ancestral y un
modo de vida utilizado en el presente y otrora por nuestros pueblos originarios
de la américa latina, los cuales cultivaban una estrecha relación en las
dimensiones tanto espirituales como materiales con la tierra, la llamada Pacha
mama y todo cuanto ella habita; esta cosmovisión y modo de vida les permitió
perdurar durante miles de años en una completa armonía con el medio ambiente en
este orden de ideas esto debe
acopiarse a nuestra realidad actual y
servir de ejemplo a generaciones futuras.
La
sustentabilidad comienza por un cambio en las ideas y mentalidades, en la forma
que percibimos a la naturaleza ya que hoy en día para muchos es solo un medio
para explotar y no como lo que es, el sustento del presente y el futuro. Para
generar un cambio de mentalidad el punto de partida debe ser las ciencias y
sobre todo la pedagogía esta temática debe estar obligatoriamente inmersa en
todos y cada uno de los programas de formación en nuestro país especialmente en
la educación primaria y media que a pesar de que tiene asignaturas referentes al
medio ambiente adolecen de contenido para la verdadera sustentabilidad vista
desde una perspectiva moderna creativa y científica y sobretodo realista y
orientada las tareas de campo en la investigación.
La existencia de
nuestros programas de educación ambiental en Venezuela está orientada casi en
su totalidad hacia la producción de alimentos probablemente por la situación
país de la actualidad o por un sesgo en la manera de cómo entender a la
educación ambiental y sus prioridades, y no hacia la sustentabilidad per se, y
la consideración de que cada actividad humana moderna tiene un impacto que deja
su huella en nuestra naturaleza; el cómo aminorar dicho impacto para la
conservación a largo plazo esa es la esencia de la sustentabilidad ambiental en
la pedagogía y que este se retransmita de generación en generación.
Par el gran reto
de la conservación de nuestro medio ambiente es necesario revisar y discutir
los resultados obtenidos tanto, material como académicamente en toda la
educación ambiental venezolana y plantearnos así las nuevas y reales
necesidades en este campo para la generación de trabajos de investigación
originales y exitosos que trasciendan a los gastados programas de reforestación
y limpieza que si bien son de suma importancia no son suficientes y no abarcan
la totalidad de la problemática siendo muchas veces esfuerzos aislados que no
logran ser capitalizados de forma adecuada.
Podríamos
considerar que uno de los fines primordiales de la conservación ambiental es la
calidad de vida, que solo puede mantenerse con una verdadera interacción del
hombre y el medio ambiente, siendo indivisible la calidad de vida de la
educación ambiental transformadora
Este nuevo siglo
no solo nos presenta nuevos retos, sino también nuevas herramientas en todo lo
relativo a la sustentabilidad, siendo esta visión la que permitiría
correlacionar al ser humano con el medio ambiente y a los diversos grupos
humanos entre sí, para que así este sin número de ideas puedan permear en el
tejido social y donde ideas antes tildadas de futuristas y fantasiosas como las
llamadas energías limpias o verdes también y el desarrollo tecnológico del agro se hagan más presentes como las
técnicas necesarias y fundamentales para nuestra sobrevivencia, que no solo
repercutirá en la calidad de vida sino en la calidad de nuestros suelos,
recursos hídricos y la preservación de la flora y fauna, como un legado de
nuestra especie al planeta.
La batalla es
entre dos modelos contrapuestos, uno el presente, que contamina nuestro aire,
aguas y suelos, donde se mercantilizan estos recursos, propiciando su
agotamiento y extinción, claramente inviable, filosófica y científicamente,
donde se plantean dilemas éticos arrolladores.
El segundo
modelo se basa en una alternativa sustentable, en el cual nos dejamos ver como
centro predominante de la existencia para formar parte de ella, del ecosistema
vivo que llamamos tierra, para integrarnos de manera saludable con nuestros
recursos, en el que entendemos nuestra codependencia de ella como una debilidad
sino como una oportunidad para alcanzar el nivel máximo de sustentabilidad, que
es en si el equilibrio del hombre con el todo.
El paradigma de
lo sustentable debe trascender, de las escuelas, de las universidades en fin de
todas las aulas de clase, para ser un eje integrador de las comunidades y pieza
fundamental de una economía verde, que administre en el presente, sin
perjudicar nuestro futuro en donde la base sea la producción de bienes que en
primera instancia generen calidad de vida y una economía dinámica.
En el tiempo
presente se han generado muchísimos debates por la supuesta dicotomía entre la
producción de bienes en masa, la sustentabilidad y la preservación de nuestro
medio ambiente y ecosistemas, se hace necesario generar nuevos modelos, que
integren de manera dinámica al hombre con la naturaleza, con todo aquello que
llamamos espacio, en donde se deben redimensionar conceptos como la vida y lo
que queremos que esta deba ser, donde la sociedad pueda generar nuevos valores
que nos integren con la naturaleza, la tierra en sí.
La educación
ambiental esta llamada a ser el medio, el caldo de cultivo por excelencia para
forjar un sin número de valores, morales, éticos, espirituales, así como
filosóficos que nos permitan entrar en comunión con la tierra y con todo lo que
en ella habita.
Es a través del
impulso al desarrollo de la educación ambiental, donde debemos
concentrar todos los esfuerzos que permitan llevar a
nuestras sociedades a un modelo de justicia y equilibrio con el medio que nos
rodea, es decir hablamos de sociedades socialmente justas y ecológicamente en
equilibrio.
Se
hace indispensable, la generación de un nuevo conocimiento científico,
maleable, transformador, que tenga como asidero la investigación basadas en
metodología modernas, promovidas desde los centros de investigación y estudios
de cuarto nivel, desde universidades con autonomía y libertad, donde se permita
la sustentabilidad de nuestra calidad de vida, de nuestra existencia, donde se
deje como legado para el futuro
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