La
situación a nivel mundial, en lo que a la agricultura y alimentación se refiere
ecológicos deben estar completamente fusionados con las necesidades,
conocimientos supone un gran desafío y nos hace hoy más que nunca reflexionar
sobre los sectores productivos, así como los individuos que hacen vida en esto
con condiciones socioeconómicas desfavorables. Es así como, el concepto de
agroecología y sus principios ancestrales, saberes, herramientas que poseen
nuestros productores nacionales.
Tenemos
entonces que todos los productores de nuestra américa latina, sobre todos
aquellos ubicados en las zonas más recónditas, poseen conocimientos, así como
también herramientas, que garantizan una producción sustentable, las cuales han
sido transmitidas de generación en generación, en forma de tradición oral. Son
estos conocimientos los que deben ser recopilados, así como sistematizados como
técnicas esenciales para nuestra producción agrícola, uniendo así nuestros
conocimientos ancestrales con las necesarias y novedosas tecnologías.
Cabe
destacar, que en este mismo orden de ideas tenemos el caso particular del
campesinado venezolano, el cual se ha visto fuertemente afectado por la crisis
agraria del campo venezolano, alcanzado su zenit en los últimos veintiocho
(28), anos resaltando el hecho mismo de que dicha crisis es de larga data
comenzado con los gobiernos de Guzmán Blanco y de Juan Vicente Gómez, según
Morón (2012).
La
crisis económica es estructural en la Venezuela Guzmancista y finisecular. No
es solo que el café sube y baja de precio en los mercados internacionales, como
le ocurre también al cacao, los dos productos básicos de la república, ni que
de pronto el cuero y el cebo de res dejan de ser rentables, sino que la
agricultura y la ganadería trabajan rutinaria, dispersa y esporádicamente.
Según lo expuesto, tenemos que la
producción estaba anclada a solamente dos rubros predominantemente, los cuales
eran el cacao y el café, cuya producción era realizada de manera extensiva y
estaba sujeta a los vaivenes de los mercados internacionales. La producción del
campo venezolano no estaba dirigida a cubrir las demandas alimenticias del
mercado interno, ni mucho menos las necesidades del campesinado venezolano el
cual vivía en condiciones paupérrimas de miseria, aunque su trabajo fuera el
único ingreso fiscal para la nación en dicho momento.
El segundo gran golpe al
campesinado venezolano data de la segunda mitad del gobierno de Juan Vicente
Gómez (1920-1936), cuando los nuevos y grandes rendimientos de la naciente
industria petrolera venezolana desplazan la producción agrícola como la primera
fuente de ingreso del país, tenemos así que es cuando se da inicio entre el
periodo de 1936 y 1958 al abandono paulatino del campo por parte de sus
habitantes, con la promesa de una vida mejor en las grandes ciudades petroleras
que comenzaban a descollar. En este sentido nos señala Trompiz (2006).
La
agricultura cambio de signo al ser barridas las viejas relaciones de producción
por el trabajo libre asalariado, sin que mediara una reforma agraria de
carácter radical, Los cambios en este sentido fueron introducidos por las
fuerzas libres del mercado. La expansión del mercado interno provocado por el
ingreso petrolero, más los salarios pagados en el sector petrolero obligaron a
introducir en el campo una nueva tecnología apoyada en el trabajo libre. Los
viejos cultivos fueron desapareciendo para dar paso a otros nuevos requeridos
por una urbanización amoldada en patrones de consumo, es entonces que el campo
siguió expulsando trabajadores que fueron atraídos hacia las grandes ciudades,
no por la crisis, sino por el nuevo patrón tecnológico en el agro.
Este éxodo sin precedentes en
nuestra historia nacional, solo nos dejaría como legado, el abandono de
nuestras capacidades productivas agroalimentarias y la formación de grandes
cordones de miseria alrededor de las grandes capitales petroleras del país,
que, si bien lograron otorgar grandes réditos a las arcas de la nación, se
concentraron en la inserción de ese campesino, cuasi desplazado, en el nuevo
mercado capitalista petrolero de nuestra Venezuela del siglo XX. Presentándose
ante nosotros el gran fin de nuestra economía agraria.
El inicio de nuestra época
petrolera, no solo trajo consigo la industrialización del país sino también una
ideología que vería al campo y al campesino como un ente obsoleto, que
representaba el atraso. La economía venezolana petrolera, por supuesto no fue
sustentable, ya que la gran entrada de capitales no pudo repercutir en
educación ni mucho menos infraestructura para el campo.
Actualmente, el campesino
venezolano se encuentra en total desasistencia por parte del estado venezolano,
ya que en los últimos veintiocho años se ha llevado a cabo un programa de
importaciones masivas que literalmente han acabado o vuelto poco viable
producir de manera autóctona, hasta en rubros tradicionales como el café, el
maíz, el cacao, la caña de azúcar, etc. Es en los últimos años cuando se
inician las grandes expropiaciones que crearon un gran halo de inseguridad
jurídica en el campo, propiciando así el infructífero latifundismo de estado,
además de la destrucción de las principales empresas agroquímicas del país lo
cual acentuó más la penosa situación del campesinado venezolano.
A pesar de esta gran y profunda
problemática, el campesino y productor venezolano no se ha rendido, la
necesidad y la falta de tecnología han hecho que el campesino apueste por una
producción sustentable, por el cultivo de especies autóctonas y de técnicas
ecológicas que no dependan de la utilización de agroquímicos de alto costo que
además son de muy difícil adquisición en el mercado venezolano dado que los
mismos en su mayoría son importados.
La
Crisis Alimentaria que tiene su inicio en el año 2016 hasta la
actualidad, le ha dado un nuevo valor al campo, cambiando la mentalidad hacia
la agro producción, fortaleciéndose la importancia de esta en la cosmovisión
del venezolano, es así como el campesino venezolano logra innovar para suplir
las nuevas necesidades de un mercado cambiante, dirigido entonces en la actualidad
al consumo interno , rescatando y teniendo más presente que nunca las técnicas
de producción ancestrales que no solo son sustentables y amigables con el medio
ambiente sino que también logran fortalecer la producción alimentaria hoy más
que nunca.
Uno de los grandes objetivos que
debe perseguir el campesinado hoy en día, no solo es el aprovechamiento de los
recursos, ni la explotación de los mismos, es la conservación de los medios y
el espacio agrario y de las riquezas naturales, como los suelos y el agua,
donde la conservación de los mismos es indivisible para la seguridad
alimentaria de hoy y de las generaciones futuras.
Es este pensamiento el que en
general se encuentra divorciado de la producción extensiva. Con la disminución
de esta el campesino se ha dado cuenta que no puede destruir su medio ambiente
en pro de grandes producciones de rubros particulares que atiende a las
necesidades de grandes mercados capitalistas extranjeros y no a la conservación
de su medio ambiente, así como se destaca en la Ley Orgánica del Ambiente
(2006), Articulo 50. ‘El aprovechamiento de los recursos naturales y de la
diversidad biológica debe hacerse de manera que garantice su sustentabilidad.’
El estado debe proporcionar las
condiciones justas y necesarias para el desarrollo del campesinado venezolano,
siendo esto no solo un clamor de profesionales ligados al área que atañe al
campesinado, sino que es un propósito firme y bien delineado en nuestra carta
magna, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, articulo 306.
El
estado promoverá las condiciones para el desarrollo integral, con el propósito
de generar empleo y garantizar a la población campesina un nivel adecuado de
bienestar, así como la incorporación al desarrollo nacional, igualmente
fomentará la actividad agrícola y el uso óptimo de la tierra mediante la
dotación de las obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de
capacitación y asistencia técnica.
Nuestro país durante el siglo XIX,
debido a su historia caudillista tuvo al latifundio como base productiva
predominante en el campo, siendo esa etapa a posteriori superada con esfuerzo,
hoy día se ve con gran preocupación que es el estado venezolano el que se ha
apropiado de grandes extensiones de terrenos que en su gran mayoría eran
tierras productivas y que hoy están desatendidas y completamente improductivas
formando una nueva figura, el llamado latifundio de estado, el cual es sin
lugar a dudas más perniciosa que el anterior, y contraria a nuestra CRBV, la
cual en su establece en su artículo 307. ‘El régimen latifundista es contrario
al interés social…El Estado velara por la ordenación sustentable de las tierras
de vocación agrícola para asegurar su potencial agroalimentario.’
REFERENCIAS
Constitución. (1999). Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela 5453 (Extraordinario), marzo
24, 2000.
Ley Orgánica del Ambiente.
(2006). Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela. 5833, (Extraordinario). diciembre 22, 2006.
Morón, G. (2012). Historia de
Venezuela. Caracas, Venezuela, Editorial CEC, SA.
Trompiz Valles, H. (2006). Formación
Rentística Petrolera y Política. Inmigratoria del Estado venezolano 1936 al
1958. Caracas, Venezuela. Universidad
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