lunes, 18 de octubre de 2021

LA ACTITUD DEL CAMPESINADO VENEZOLANO ANTE EL DESARROLLO SUSTENTABLE Autor: Prof Aníbal Farías U.P.E.L–I.M.P.M anibalfarias7@gmail.com


La situación a nivel mundial, en lo que a la agricultura y alimentación se refiere ecológicos deben estar completamente fusionados con las necesidades, conocimientos supone un gran desafío y nos hace hoy más que nunca reflexionar sobre los sectores productivos, así como los individuos que hacen vida en esto con condiciones socioeconómicas desfavorables. Es así como, el concepto de agroecología y sus principios ancestrales, saberes, herramientas que poseen nuestros productores nacionales.

 

Tenemos entonces que todos los productores de nuestra américa latina, sobre todos aquellos ubicados en las zonas más recónditas, poseen conocimientos, así como también herramientas, que garantizan una producción sustentable, las cuales han sido transmitidas de generación en generación, en forma de tradición oral. Son estos conocimientos los que deben ser recopilados, así como sistematizados como técnicas esenciales para nuestra producción agrícola, uniendo así nuestros conocimientos ancestrales con las necesarias y novedosas tecnologías.

 

Cabe destacar, que en este mismo orden de ideas tenemos el caso particular del campesinado venezolano, el cual se ha visto fuertemente afectado por la crisis agraria del campo venezolano, alcanzado su zenit en los últimos veintiocho (28), anos resaltando el hecho mismo de que dicha crisis es de larga data comenzado con los gobiernos de Guzmán Blanco y de Juan Vicente Gómez, según Morón (2012).

 

La crisis económica es estructural en la Venezuela Guzmancista y finisecular. No es solo que el café sube y baja de precio en los mercados internacionales, como le ocurre también al cacao, los dos productos básicos de la república, ni que de pronto el cuero y el cebo de res dejan de ser rentables, sino que la agricultura y la ganadería trabajan rutinaria, dispersa y esporádicamente.

 

Según lo expuesto, tenemos que la producción estaba anclada a solamente dos rubros predominantemente, los cuales eran el cacao y el café, cuya producción era realizada de manera extensiva y estaba sujeta a los vaivenes de los mercados internacionales. La producción del campo venezolano no estaba dirigida a cubrir las demandas alimenticias del mercado interno, ni mucho menos las necesidades del campesinado venezolano el cual vivía en condiciones paupérrimas de miseria, aunque su trabajo fuera el único ingreso fiscal para la nación en dicho momento.

 

El segundo gran golpe al campesinado venezolano data de la segunda mitad del gobierno de Juan Vicente Gómez (1920-1936), cuando los nuevos y grandes rendimientos de la naciente industria petrolera venezolana desplazan la producción agrícola como la primera fuente de ingreso del país, tenemos así que es cuando se da inicio entre el periodo de 1936 y 1958 al abandono paulatino del campo por parte de sus habitantes, con la promesa de una vida mejor en las grandes ciudades petroleras que comenzaban a descollar. En este sentido nos señala Trompiz (2006).

 

La agricultura cambio de signo al ser barridas las viejas relaciones de producción por el trabajo libre asalariado, sin que mediara una reforma agraria de carácter radical, Los cambios en este sentido fueron introducidos por las fuerzas libres del mercado. La expansión del mercado interno provocado por el ingreso petrolero, más los salarios pagados en el sector petrolero obligaron a introducir en el campo una nueva tecnología apoyada en el trabajo libre. Los viejos cultivos fueron desapareciendo para dar paso a otros nuevos requeridos por una urbanización amoldada en patrones de consumo, es entonces que el campo siguió expulsando trabajadores que fueron atraídos hacia las grandes ciudades, no por la crisis, sino por el nuevo patrón tecnológico en el agro.

 

Este éxodo sin precedentes en nuestra historia nacional, solo nos dejaría como legado, el abandono de nuestras capacidades productivas agroalimentarias y la formación de grandes cordones de miseria alrededor de las grandes capitales petroleras del país, que, si bien lograron otorgar grandes réditos a las arcas de la nación, se concentraron en la inserción de ese campesino, cuasi desplazado, en el nuevo mercado capitalista petrolero de nuestra Venezuela del siglo XX. Presentándose ante nosotros el gran fin de nuestra economía agraria.

 

El inicio de nuestra época petrolera, no solo trajo consigo la industrialización del país sino también una ideología que vería al campo y al campesino como un ente obsoleto, que representaba el atraso. La economía venezolana petrolera, por supuesto no fue sustentable, ya que la gran entrada de capitales no pudo repercutir en educación ni mucho menos infraestructura para el campo.

 

Actualmente, el campesino venezolano se encuentra en total desasistencia por parte del estado venezolano, ya que en los últimos veintiocho años se ha llevado a cabo un programa de importaciones masivas que literalmente han acabado o vuelto poco viable producir de manera autóctona, hasta en rubros tradicionales como el café, el maíz, el cacao, la caña de azúcar, etc. Es en los últimos años cuando se inician las grandes expropiaciones que crearon un gran halo de inseguridad jurídica en el campo, propiciando así el infructífero latifundismo de estado, además de la destrucción de las principales empresas agroquímicas del país lo cual acentuó más la penosa situación del campesinado venezolano.

 

A pesar de esta gran y profunda problemática, el campesino y productor venezolano no se ha rendido, la necesidad y la falta de tecnología han hecho que el campesino apueste por una producción sustentable, por el cultivo de especies autóctonas y de técnicas ecológicas que no dependan de la utilización de agroquímicos de alto costo que además son de muy difícil adquisición en el mercado venezolano dado que los mismos en su mayoría son importados.

 

La  Crisis Alimentaria que tiene su inicio en el año 2016 hasta la actualidad, le ha dado un nuevo valor al campo, cambiando la mentalidad hacia la agro producción, fortaleciéndose la importancia de esta en la cosmovisión del venezolano, es así como el campesino venezolano logra innovar para suplir las nuevas necesidades de un mercado cambiante, dirigido entonces en la actualidad al consumo interno , rescatando y teniendo más presente que nunca las técnicas de producción ancestrales que no solo son sustentables y amigables con el medio ambiente sino que también logran fortalecer la producción alimentaria hoy más que nunca.

 

Uno de los grandes objetivos que debe perseguir el campesinado hoy en día, no solo es el aprovechamiento de los recursos, ni la explotación de los mismos, es la conservación de los medios y el espacio agrario y de las riquezas naturales, como los suelos y el agua, donde la conservación de los mismos es indivisible para la seguridad alimentaria de hoy y de las generaciones futuras.

 

Es este pensamiento el que en general se encuentra divorciado de la producción extensiva. Con la disminución de esta el campesino se ha dado cuenta que no puede destruir su medio ambiente en pro de grandes producciones de rubros particulares que atiende a las necesidades de grandes mercados capitalistas extranjeros y no a la conservación de su medio ambiente, así como se destaca en la Ley Orgánica del Ambiente (2006), Articulo 50. ‘El aprovechamiento de los recursos naturales y de la diversidad biológica debe hacerse de manera que garantice su sustentabilidad.’

 

El estado debe proporcionar las condiciones justas y necesarias para el desarrollo del campesinado venezolano, siendo esto no solo un clamor de profesionales ligados al área que atañe al campesinado, sino que es un propósito firme y bien delineado en nuestra carta magna, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, articulo 306.

 

El estado promoverá las condiciones para el desarrollo integral, con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina un nivel adecuado de bienestar, así como la incorporación al desarrollo nacional, igualmente fomentará la actividad agrícola y el uso óptimo de la tierra mediante la dotación de las obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de capacitación y asistencia técnica.

 

            Nuestro país durante el siglo XIX, debido a su historia caudillista tuvo al latifundio como base productiva predominante en el campo, siendo esa etapa a posteriori superada con esfuerzo, hoy día se ve con gran preocupación que es el estado venezolano el que se ha apropiado de grandes extensiones de terrenos que en su gran mayoría eran tierras productivas y que hoy están desatendidas y completamente improductivas formando una nueva figura, el llamado latifundio de estado, el cual es sin lugar a dudas más perniciosa que el anterior, y contraria a nuestra CRBV, la cual en su establece en su artículo 307. ‘El régimen latifundista es contrario al interés social…El Estado velara por la ordenación sustentable de las tierras de vocación agrícola para asegurar su potencial agroalimentario.’

 

REFERENCIAS

 

Constitución. (1999). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela 5453 (Extraordinario), marzo 24, 2000.

 

Ley Orgánica del Ambiente. (2006).  Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela. 5833, (Extraordinario).  diciembre 22, 2006.

 

Morón, G. (2012). Historia de Venezuela. Caracas, Venezuela, Editorial CEC, SA.

Trompiz Valles, H. (2006). Formación Rentística Petrolera y Política. Inmigratoria del Estado venezolano 1936 al 1958. Caracas, Venezuela. Universidad

 

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